El Botadero: Trampa para un inocente de MJ Fernández

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La historia trata de un tipo que despierta en un hotelucho de tercera al lado del cadáver de una prostituta... haber... desde ahí ya comenzamos mal.
No hace falta más que usar la lógica para saber que ese hecho es imposible. El negocio de las prostitutas es tener el mayor número de relaciones sexuales por noche para conseguir una suma de dinero mayor, ¿y éste escritor me quiere vender la idea que una de éstas trabajadoras sexuales se pasó toda la noche con un tipo? Ajá...

Me queda claro que es una historia de ficción, pero tiene que ser creíble.

Regresando a la historia, convenientemente, el tipo se despierta segundos antes de que la policía irrumpa en su habitación, logra salir de ahí rápidamente a través de una ventana, se aferra de un tubo de desagüe y baja los "nn" pisos que lo separan del suelo.

Haber, si estás en un hotel teniendo sexo con una prostituta, lo que MENOS quieres hacer es dormir. Punto número dos. Si estás en un hotel teniendo sexo con una prostituta, no lo haces con la ropa puesta. El autor indica en la historia que el tipo no más sale de la cama, se sale por la ventana. ¿En canicas? Obvio no, pues el personaje, una vez en la calle, se dedica a cambiar su ropa por otra para que no lo reconozcan. ¿Y a que hora se vistió? ¿O se acostó vestido?

Punto número tres; el tipo una vez agarrado del tubo del desagüe, en lugar de irse del lugar, se queda a escuchar la conversación de la policía con la señora que renta los cuartos del hotel. Ahí es donde se percata que dicha señora lo inculpa. ¿Así o le ponemos más clichés? ¿Qué el tipo se va a quedar a ver que escucha? ¡Ajá! ¿Y que el tipo, convenientemente, fue campeón de gimnasia en la escuela y por eso es capaz de sostenerse del tubo del desagüe? ¡Por favor!

Y el colmo del cinismo. El tipo no recuerda nada de lo que pasó la noche anterior... Clichés, clichés, clichés, clichés...