El festival de la blasfemia, por Angel David Revilla "Dross". Mi opinión.

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El festival de la blasfemia
Dross
Editorial: Ediciones Temas de Hoy
Temática: Juvenil | A partir de 12 años
Colección: Fuera de colección
Número de páginas: 152

Ya había yo tenido un “acercamiento” previo con las historias de Dross, en particular con el tomo que ahora nos ocupa.
Tuve oportunidad de leer unas pocas páginas del contenido gracias a Google Play Books, pues como sabes, desde la plataforma de los de Mountain View es posible leer un adelanto de las obras antes de comprarlas.
Yo hice lo propio. Esa introducción me agradó, logrando interesarme lo suficiente como para comprar la historia, no en electrónico. En papel. No me importó pagar más. Yo quería tener la obra impresa en mis manos y así lo hice.
Tomé asiento en el sillón favorito de mi sala y me dispuse a pasar un rato agradable, leyendo la historia de Ángel David Revilla, pero todo se quedó en eso, en buenas intenciones.


La historia es insulsa y aburrida hasta la saciedad. No tiene nudos, y si no hay nudo, no hay historia. Eso lo sabe cualquiera.
La narrativa mezcla en varias ocasiones diferentes voces en los verbos –activo y pasivo-. Dross abusa en el uso de palabras rebuscadas, por lo que tendrás que consultar en repetidas ocasiones el diccionario.

No tiene nada de malo el uso de “nuevas palabras” en las historias, pero si se abusa de ellas; tu lectura de verá interrumpida a cada momento.

No tengo nada en contra de Ángel David Revilla, al contrario; soy un asiduo consumidor de su contenido en YouTube; pero amigo Dross, como escritor eres un excelente plomero.

Ya no malgastes tiempo en actividades que no te reditúan, como la escritura. Mejor dedícate a la realización de videos, en dónde; sin temor a equivocarme, eres un master. Así lo indican los más de 15 millones de suscriptores de tu canal.

Me quedaré con las ganas de leer “Luna de Putón”, “Valle de la calma” y la “Guerra de Ysaak”. No necesito morir de aburrimiento.

Así las cosas, en el mundo literal actual pesa más que seas alguien popular y conocido para aumentar las ganancias –de la editorial- que alguien que sepa escribir; pero bueno, hurra por Dross, quien ha sabido capitalizar y monetizar sus diversos proyectos. Ya quisiera yo tener una fracción de sus ingresos monetarios y el respaldo de una editorial convencional.