En internet, ¿rentas contenido o lo compras?

Imagen de PixaBay.

Porque lo que la mayoría de consumidores hace es "rentar" contenido. No lo compran.


Soy usuario digital. Aunque crecí y me desarrollé en un mundo análogo, aprendí a utilizar y sacar provecho de las tecnologías de la informática / información.

Para nadie es un secreto que prefiero los libros en papel que los electrónicos. Para mí, no hay mejor sensación que tener un libro entre las manos, sentir la textura del papel, oler la tinta; no hay nada igual (excepto el olor a auto nuevo, por supuesto.)

No voy a negar que es mucho más práctico tener una biblioteca digital en el celular que andar cargando con nn volúmenes impresos de arriba abajo. Tiene muchas ventajas, pero no todo es miel sobre hojuelas.

Como lector asiduo y usuario digital, hasta hace muy poco preferí comprar libros electrónicos que impresos. La principal razón para que las cosas fuesen así es el precio. Tampoco es un secreto que los libros electrónicos se venden más baratos que los impresos por obvias razones: el papel, la impresión, el encuadernado, el transporte, etc.

Pero hubo un hecho que cambió por completo mis preferencias, haciendo que las replanteara.



Hace algún tiempo, pagué por un programa en la Google Play Store. La transacción se llevó a cabo con total normalidad. Compré el programa, lo instalé y lo utilicé. Hasta ahí sin ningún problema.
Por azares del destino, tuve necesidad de formatear mi celular y regresarlo a como salió de fábrica. Llegado el momento de volver a instalar las aplicaciones, busqué entre otras, aquella por la cual pagué y mencioné antes.

Mi sorpresa fue cuando descubrí que el programa en cuestión fue dado de baja de la plataforma. Haciendo una investigación, supe que los desarrolladores tomaron la decisión de descontinuarlo porque no les resultó rentable.

Es muy natural que se tomen éste tipo de decisiones dentro del ámbito empresarial. Todo mundo lo ha hecho, todo mundo lo hace y todo mundo lo hará.

Pero yo continúo sin poder usar un programa por el cual pagué.

Haciendo honor a la verdad, debo decir que los desarrolladores me ofrecieron un reembolso por el programa, pero ése no es el punto.

El punto es que en esa ocasión, no compré el programa, ni la licencia. Lo que hice fue rentar el acceso a ese programa a través de la Google Play.

Y cómo éste ejemplo, muchos otros: Spotify, Netflix, Clarovideo, Amazon, Apple Store, Google Play Store, Google música, Google libros…

A ninguna de éstas empresas le “compras” el archivo de la obra en cuestión (audios, música, videos, películas, series, libros, etc.), sólo les pagas una renta que te permite utilizar el material de tu interés… lo mismo que me pasó cuando “compré” un programa en la Google Play Store.

Con esto no estoy diciendo que la empresa sea mala. En absoluto. Al contrario, tanto Google libros, como Apple Store, como Amazon (entre otras) me han ayudado a difundir mis novelas; por lo que les estoy agradecido.

Así las cosas, tu puedes leer mis novelas en Google Libros o Amazon, puedes pedir una copia impresa en Amazon o puedes DESCARGAR los archivos de las novelas a tu teléfono, computadora o tablet desde este blog, en la sección de descargas. Mi intención es facilitarle lo más posible la lectura de mis novelas agregando una opción más.

La lectura debe de ser un placer, no un suplicio.

Por lo anterior, ahora procuro consumir material audiovisual (música, películas, series, libros) en físico –CD’s, DVD’s, impresiones- en lugar de hacerlo en digital. En ocasiones no es tan práctico o tan barato como la contraparte digital, pero no quiero volver a repetir la experiencia que te acabo de mencionar.

Y tú, ¿prefieres digital o análogo?

Hasta la próxima.